El equipo profesional - alcohol y drogas

Debido a las características y dificultades que plantea atender padecimientos que son de por vida (crónicos), se deben de manejar en equipo y no en forma individual. El equipo debe de estar formado por mínimo, por un medico, una psicóloga(o) y un consejero. Cada quien cubre un área esencial en el tratamiento.

Médicos.- atendiendo el síndrome del lóbulo frontal. Lleva a cabo las valoraciones, efectuar un diagnostico, seguimiento, diagnósticos diferenciales, estudios de laboratorio y gabinete y medicación.

Psicólogas(os).- psicoterapia atendiendo a la pobre tolerancia emocional. La que ha demostrado su efectividad en estos casos es la psicoterapia cognitiva. 

Consejeros.- orientación y apoyo para el programa de los 12 pasos. Atendiendo a la prevención de gatillos disparadores de la compulsión. 

Todos deben de llevar los cursos específicos para cada profesión.

El equipo debe de reunirse por lo menos dos veces a la semana para discutir los cuadros clínicos de los pacientes. El equipo es considerado médico, por lo que psicología y consejería deben de seguir las reglas de ética y profesionalismo del médico. 

Yo he manifestado en numerosas ocasiones que dejar esta área en una sub especialidad de psiquiatría es un error. Debería de ser del manejo de médicos generales o familiares. Los médicos con diferentes especialidades deben de tener los conocimientos básicos para identificar y referir a este tipo de pacientes.

Al psiquiatra se le deben de referir todos los casos que requieran de cuidados supervisados como ideación suicida, cuadros psicóticos (incluyendo los cuadros maníaco-depresivo), trastornos de personalidad (en especial antisocial y borderline ) y cuadros de síndrome cerebral orgánico. En caso que el medico no tenga los conocimientos y experiencia para tratar cuadros de ansiedad y depresión también los debe de referir al psiquiatra.

Los cuadros de intoxicación agudos y los cuadros de desintoxicación deben de ser manejados en hospitales, debido a que existe un pequeño grupo que se complica y es difícil reconocer los síntomas por el encubrimiento de los efectos del alcohol y drogas. Dr. Francisco A. Cantú


El médico y el programa de A.A.

El programa de los 12 pasos utiliza la forma de terapia más antigua y eficaz que existe, que es la catarsis en grupo. Esencial cuando se tiene poca tolerancia emocional y se requiere disminuir el montante de las emociones. Esta catarsis hay que llevarlo en un proceso que se llama los 12 pasos. Los pasos no se pueden brincar y es importante entender el porque de su orden. Lo que todo mundo no parece entender es qué es un tratamiento para un padecimiento crónico. Como todo tratamiento tarda en actuar, por lo menos se pide que le den 3 meses, acudiendo diario, para empezar a ver los resultados. Como llegan muy enfermos de sus funciones cerebrales ( síndrome del lóbulo frontal ) tienen toda la sintomatología, empezando que no entienden, son arrogantes, deshonestos, manipuladores, niegan, racionalizan, distorsionan, etc. Les es imposible no ver el programa desde una forma de pensar no sana, por lo que se les pide dejarse llevar. Por esta razón se dice que uno de cada 200 se queda en el programa. En mi caso como médico doy como una orden médica el asistir. Les explico como no es diferente a otras enfermedades crónicas. Que el daño que le han hecho a sus funciones cerebrales tarda en recuperarse, debido a que su padecimiento físico avanzo a través de los años y se fue complicando. En medicina es considerada como grave porque los puede llevar a la muerte. Les informo también que la pobre tolerancia emocional y la compulsión al uso de sustancias neurotóxicas son de por vida.  Van a rehabilitarse, sanar y tienen que mantener las indicaciones para seguir estando sanos, no van al  grupo para curarse. Dejar las indicaciones es permitir que regrese la enfermedad.

Desafortunadamente, cuando incrustan la forma no sana de pensar en el programa, no da resultados y pasan a lo que llaman en el grupo de autoayuda, el síndrome de la borrachera seca.

Una característica de las disfunciones cerebrales es tratar de imponer su forma patológica (enferma) de pensar, tanto en las personas como en su medio ambiente, con el propósito de controlar o manipular. Tal y como lo lograron con la familia lo van hacer en el programa de los 12 pasos. Si observan, la forma enferma o no sana de pensar no pasa un escrutinio simple, debido a que no tiene lógica, ni esta basada en una realidad. Les doy varios ejemplos de como lo utilizan en la interacción con el médico: 

  • Cuando están en actividad, es un síntoma característico el rechazo al médico. Si lo mantienen dentro del programa es indicativo que no están sanando. Rechazar al médico manifiestan a la sociedad que no es una enfermedad, manteniendo las creencias que tanto daño hacen y no permiten avanzar.

  • Es frecuente que utilicen como arma el decir, si el medico no padece la enfermedad entonces no los puede ayudar. Entonces, si el medico cardiólogo no le ha dado un infarto ¿no puede tratar infartados? o como dijo el Dr. Jose Elizondo, si el gineco-obstetra no se ha embarazado ¿no puede atender partos?  

  • Cuando surge el síntoma de arrogancia y creen saber mas que el médico especialista. Las creencias enfermas las manifiestan como si fuera la verdad de la vida.

  • Cuando se refugian en una distorsión del programa para tratar de nulificar lo que dice el medico.

  • Cuando dicen que el médico solo quiere sacar dinero y el programa de A.A. es gratuito. Pues si, el programa es gratuito, pero que tiene que ver con una profesión, como les digo, el médico no estudio para sacerdocio y no es que les quieran sacar su dinero, les van a cobrar si solicitan una consulta o aceptan llevar un tratamiento.

Si alguien trabajaba con la profesión médica y alentaba a que fueran con el médico, fue Bill W.    Estos son solo unos ejemplos en relación con el médico, pero las distorsiones, negaciones y racionalizaciones las incrustan en varios aspectos del programa y los resultados son destructivos para ellos y el grupo. 

-Hay que aprender a diferenciar cuándo su forma enferma de pensar esta disfrazada con el programa de los 12 pasos. Por eso es esencial dejarse llevar, no contradecir o querer cambiar el programa, no interpretar ( distorsionar ) a conveniencia lo que dijo Bill W., no querer controlar al resto del grupo y muy importante, hay que leer el libro azul con detenimiento y ayuda del padrino.  

-Hay que permitir que sanen las funciones cerebrales, como la de darse cuenta de si mismo, de los errores propios y las consecuencias de sus acciones, el control de impulsos, el juicio, el poder entender y reaccionar adecuadamente a estímulos emocionales, etc. 

Simple, el medico tiene que atender el síndrome del lóbulo frontal y otros padecimientos asociados como depresión o ansiedad, el programa de A.A. atiende la pobre tolerancia emocional y la compulsión al uso.  Dr. Francisco A. Cantú


El lóbulo frontal en los casos de compulsión.

Como ustedes ya saben las ultimas conexiones en formarse en el cerebro son las que van hacia el lóbulo frontal. Podemos decir que todas sus funciones están bien establecidas a los 21 años de edad. Por esta razón las funciones están asociadas con la madurez. Recordando algunas de las más importantes: juicio, control de impulsos, responsabilidad, aprender de la experiencia, conciencia de las acciones de uno mismo como reconocer errores, etc. También hay conexiones que van del lóbulo hacia la amígdala cerebral (donde están las emociones), activando emociones como la culpa y la vergüenza.

Un lóbulo frontal sano nos dicta la forma en que debemos de cuidarnos y reaccionar adecuadamente ante todos los estímulos emocionales externos. Cuando el lóbulo es dañado por el uso de sustancias neurotóxicas todas estas funciones se pierden y si se inicia a utilizar a temprana edad no se desarrollan. La ausencia de estas son las que afectan severamente a terceros y es la razón por lo que los traen a consulta y tratamiento.  Como pueden apreciar es 100% físico y esto es lo que debería de estar en las manos de todo tipo de médicos para su tratamiento.  

Las personas no identifican estas alteraciones como síntomas. Como se expresan en la forma de sentir, pensar y actuar hay la creencia que con correctivos familiares o sociales se corrigen. En otras palabras están esperando que madure o que algo suceda para que lo haga madurar. A lo que viene mi pregunta, ¿conocen de alguna forma para hacer madurar a las personas o este proceso se da en forma propia?  Hasta donde yo sé no existen cursos, ni clases para madurar. Si la maduración no esta sucediendo, nos esta hablando de un padecimiento, si las capacidades de madurez se pierden, también. Como todo padecimiento, se requiere de un tratamiento para sanar. Dr. Francisco A. Cantú

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La misma moneda, hipertolerancia y poca tolerancia emocional

Tenemos una misma moneda con dos diferentes caras, por un lado la poca tolerancia emocional y por el otro la hipertolerancia emocional. Por esta razón encontramos que la mayoría son hijas de personas con compulsión al uso de sustancias. Al ser la misma moneda encontramos síntomas similares que parecieran ser opuestos. El poco tolerante exagera su sentir, es agresivo abiertamente, prepotente, manipulador, deshonesto, se hace el mártir y solo piensa en sí mismo por mencionar algunos que más llaman la atención. La hipertolerante no dice lo que siente, es agresiva pasivamente, condescendiente, controladora, se guarda decir la verdad, es la victima y piensa en los demás, raramente piensa en sí misma. Las funciones del lóbulo frontal en la hipertolerante están intactas porque no hay el daño causado por la compulsión a sustancias neurotóxicas, pero la ausencia de estas funciones del lóbulo frontal en el poco tolerante hace que sobresalgan en la hipertolerante como lo seria la responsabilidad, mostrar culpa y vergüenza. Enfatizo no es que sean hiperresponsables o hiperculpables, la ausencia en uno las hace notorias en ellas. Ambos dos por tener aflicciones emocionales cronicas (de por vida) presentan negación, minimización, racionalización y distorsión. Dr. Francisco A. Cantú

 

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Que activa la compulsión

Hasta el día de hoy no hay medicamento para el síntoma de compulsión al uso de alcohol y/o drogas. Este es hereditario. Lo que se debe de hacer es EVITAR ACTIVAR los gatillos disparadores. Son cinco que estan bien sustentados por estudios clínicos; 1.- las emociones altas o la acumulación de emociones, 2.-el uso de sustancias(alcohol y drogas), 3.-memorias relacionadas con el uso, 4.-apostar, 5.-sexo que rompe con las reglas sociales. Las soluciones para cada uno son; 1.- acudir regularmente a grupos para sanear las emociones, 2.-no consumir alcohol o drogas, 3.- no acudir a lugares o acompañarse de personas que son de alto riesgo, 4.- Evitar el apostar 5.-dejarse de tonterías, saben perfectamente cuales son las relaciones sexuales que causan problemas con los familiares, amistades y compañeros. Por el Dr. Francisco A. Cantú

 

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Iniciando un cambio

Desde hace cientos de años, y lo pueden corroborar, no existe un avance en el entendimiento de que es un padecimiento físico. Esto viene a ser la piedra angular que impide un avance o un cambio en como se enfrentan y se deben de resolver. Aparte de que hay otros factores que contribuyen a mantener este estancamiento y los iré mencionado poco a poco. Como un primer paso los invito a ya no usar la palabra adicción. Se ha generalizado su uso y se emplea para todo, por ejemplo; adicto al trabajo, a los carbohidratos, a los comics, al ejercicio, etc. Llega al punto, que yo puedo decir que soy adicto al respirar y si me lo quitan voy a entrar en síndrome de abstinencia. Esto hace que la adicción, como termino medico, ya no se utilice debido a que en ningún momento transmite que se trata de un padecimiento físico. Al igual, los términos de alcoholismo y drogadicción solo se deben de emplear dentro del contexto de grupos de autoayuda. Deben de hacer un esfuerzo de no utilizarlos fuera de los grupos debido a que estos términos evocan un rechazo. Por ejemplo ustedes le darían trabajo a un adicto, dejarían que su hija saliera con un adicto, le prestarían dinero a un adicto, dejarían en su caso a un adicto con sus hijos, etc. No es que no se hayan ganado esta fama a través de sus acciones, pero el termino no implica o se entiende como un padecimiento físico, implica solo que se trata una persona a que no se le puede confiar nada en lo absoluto. Hay que empezar a utilizar términos médicos que transmiten el mensaje de que es físico, como compulsión al uso de sustancias que es un síntoma, aflicción de poca tolerancia emocional o tiene una irritación cerebral (síndrome del lóbulo frontal). Cuesta trabajo, pero poco a poco se adoptan estas palabras. Dr. Francisco A. Cantú

 

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Tres aspectos importantes del padecimiento

La enfermedad física consiste de una aflicción de poca tolerancia emocional y el síntoma de compulsión al alcohol o drogas. Ambas son hereditarias lo que implica que son de por vida. La compulsión a sustancias neurotóxicas lleva a dañar las conexiones cerebrales, causando el síndrome del lóbulo frontal. Este ultimo tiene una sanación del 100% con tratamiento y la sintomatología es la que lleva a los familiares a buscar ayuda para el familiar que lo padece. El padecimiento se complica usualmente con cuadros de depresión y ansiedad. Aparte también puede coexistir con otros padecimientos o el síntoma de compulsión ser parte de otros padecimientos. Dr. Francisco A. Cantú

 

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La diferencia es el síntoma

Un tema que causa confusión y la mayoría de las ocasiones es solo para manipular, es la acción de beber o de utilizar una sustancia. Sobre esta mencionan; la capacidad de poderlo controlar, cantidad y frecuencia, dejarlo cuando uno quiera, solo lo hacen socialmente, lo hacen para molestar, etc. Como es un acto y no un síntoma, se presta a este tipo de comentarios, que solo contribuyen para dar entender que se trata de un hábito. Esto da paso a que digan que es un vicioso, que no tiene fuerza de voluntad, etc. Pero si se habla de la compulsión al uso de alcohol o drogas, todo cambia. Como es un síntoma no hay forma de controlarlo, nada tiene que ver cantidad o frecuencia, uso social, etc., lo único que se puede hacer al respecto es dar tratamiento. Al mismo tiempo nos avisa, al igual que cualquier otro síntoma, que hay un padecimiento de fondo. Es importante ya no caer en discusiones de la acción de utilizar y mencionar que no es un síntoma, para no seguir contribuyendo a la ignorancia de que no se trata de un padecimiento físico. Dr. Francisco A. Cantú

 

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Las Familias

Las familias no les gusta cuando se les dice que sus reacciones son iguales a otras familias o que su pariente actúa y piensa igual a otras personas con el padecimiento. Es como si esperaran que se les diga que su problemática es única. Es sentido común, las reacciones hacia un mismo síntoma, se torna igual en todos. Se supone que deberían de estar conscientes...., si al final de un largo proceso, envuelto en severos conflictos, el camino los lleva a una consulta con el medico, lo que tienen en sus manos es un pariente enfermo. Pero debido a que todo este tiempo estuvieron interactuando con conductas no sanas, o dicho con otras palabras, acabaron inmersos en una enfermedad mental, sus reacciones son igualmente no sanas, empezando por la negación, distorsión, minimización y racionalización de lo que les sucede. Dr. Francisco A. Cantú

 

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El acto de consumir

Las familias y la sociedad centran toda su atención en el acto de utilizar sustancias. Desde aquí inicia una cascadas de errores de lo creen que se debe de hacer. Asumen dos posiciones opuestas, una, donde esperan dar con la oración, frase, sermón, pleito, discusión, castigo, etc,. que milagrosamente lleve a que dejen de utilizar o por lo menos disminuyan el consumo. Por el otro lado, tenemos a las personas que creen que no hay nada que se pueda hacer al respecto. Ambas las expresan como difíciles y tienen razón. Mientras lo sigan viendo como un problema de conducta y no una enfermedad seguiran teniendo un grado de dificultad, en su trato, muy alto. Cuando por fin aceptan que es un padecimiento físico, esa tormenta en un vaso de agua pasara a ser la preocupación que debe de ser, por seguir un proceso de rehabilitación para sanar. Dr. Francisco A. Cantú

 

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Creencias

Dentro de las diversas peculiaridades que demuestran que no se entiende como un padecimiento físico, están las personas que a través de los años han generado una creencia de lo que son las "adicciones" y que se debe de hacer con ellos. Como fue formada a través de los años, se sienten con todo el derecho de imponer su creencia. Cualquier tipo de corrección lo ven como intrusivo o se sienten agredidos. Les es muy molesto que se les diga que están mal. Pero si estamos hablando de un padecimiento fisico, la etiología, desarrollo, síntomas, cuadro clínico, diagnóstico, diagnóstico diferencial y tratamiento es tema 100% médico. Continuamente discuten y no aceptan lo que dice el médico. Yo siempre les pregunto si esto es lo que hacen con otros médicos de otras especialidades. El querer discutir temas médicos sin ser médico, solo lleva a caer en actos donde van a sentir que se les exhibe, que se les deja mal frente a otros, que se esta siendo condescendiente o prepotente con ellos, etc. El resultado no se deja esperar, se van a enojar. Es sentido común, deja que el médico te lo explique, tal y como se hace con cualquier otro tipo de padecimiento físico. Dr. Francisco A. Cantú

 

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Hipertolerancia Emocional "codependencia"

Al igual que esta mal empleado las palabras de alcoholico y drogadicto, lo mismo sucede con "la codependiente". Nuevamente los médicos al dejar un vacío, la descripción del cuadro es hecha por personas no profesionales y tienden a interpretar en ves de ver síntomas. Aquello que llaman dependencia emocional es una aflicción fisica, en ves de poca tolerancia hay una hipertolerancia emocional. Esta las pone en desventaja porque no aprecian los estimulos de una forma sana. Requieren de estímulos muy altos para reaccionar o concientizar lo que están sintiendo. Por esta razón las personas que llama su atención son las problemáticas, que en realidad lo que tienen, es un padecimiento. Al no reconocer en la pareja que tiene un padecimiento este pasa a formar parte de la relación interpersonal. Hay un abuso por parte del poco tolerante con síndrome del lobulo frontal. Es claro para todas las personas, pero no para quién padece la hipertolerancia. Haciendo caso omiso a todas las advertencias de no andar con el. Este abuso al que no responden o reaccionan tal y como debería de ser es el mal llamado codependencia emocional. Dr. Francisco A. Cantú

 

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Acumulación Emociones

Es común escuchar que alguien tiene poca tolerancia emocional, usualmente se entiende como un evento de corta duración. En el padecimiento es una aflicción que se hereda, lo tienen de por vida y los pone en desventaja frente a los demás. Este cuadro ocasiona una seria dificultad para identificar las emociones, hablar de ellas y resolverlas. La acumulación de emociones o las crisis emocionales es uno de los factores que activa la compulsión. Por esta razon es muy importante acudir a grupos para sanear diario las emociones. Hay que hablar, de nada sirve ir a calentar la silla. Dr. Francisco A. Cantú

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La pérdida del sentido común con el alcohol y las drogas

Vamos a ver dos ejemplos para entender a qué me refiero con la pérdida del sentido común.

En el aeropuerto.  

Digamos que la familia está en el aeropuerto esperando su hora de salida. Mientras tanto, todos deciden ir a tomar un café a uno de los restaurantes para matar el tiempo. Se sientan, piden un café, un refresco y uno que otro postre.  Como de costumbre, se ponen a observar a las personas que están alrededor y notan que en una esquina hay tres pilotos platicando y no pueden evitar darse cuenta de que están tomando alcohol. En el transcurso de una hora y media, los pilotos se toman tres whiskies cada uno. No cuatro, no cinco, solamente tres whiskies cada uno.  La familia no les hace mucho caso y cuando llega la hora del vuelo y van caminando por el túnel para abordar el avión, oyen las pisadas de alguien que viene a paso veloz, voltean y reconocen que el piloto de su avión es uno de los tres que estaban tomándose los tres whiskies.  Dentro de su sorpresa ¿qué hacen ustedes? ¿Cómo reaccionarían? ¿Se subirían al avión?  ¿Acaso van a decir: “¡Ah, qué padre, mi piloto va a ir bien relajado!”?   Una vez que pase la sorpresa, se les van a prender las alarmas, se van a sentir preocupados y algo van a hacer, porque dentro de ustedes saben que no está bien.   Por su sentido común, saben perfectamente que, al no estar en sus cinco sentidos, el piloto no va a tomar buenas decisiones, no va a tener reacciones rápidas, no va a pensar adecuadamente. Saben que no está al 100 % y que se necesita un piloto que esté al 100 %.  Sin embargo, algunas personas me podrán decir: “Bueno, tres copas no es tanto, puede poner el piloto automático o también está el copiloto o, de plano, no creo que me anime a decir algo”. Así que a esas personas que dudan, les pongo otro ejemplo.

En el hospital.  

Vamos a decir que están en el hospital porque a uno de ustedes le dio una apendicitis. Mientras esperan al médico, llega el tío, el borrachito simpático de la familia y, para no variar, llega con su botella de whisky. Al rato llega el doctor e inmediatamente el tío simpático le dice a su doctor: “Doc, antes de que operes a mi sobrino, échate unas copas”. Ante la sorpresa de ustedes, ven que el médico accede y se toma tres whiskies. No uno, ni dos, ni cinco, sólo tres whiskies. ¿Se dejan operar? ¿Verdad que no? Saben, al igual que con el piloto, que no está en pleno control de sus cinco sentidos, que no está al cien por ciento de sus facultades, que no va a poder reaccionar adecuadamente en la cirugía si hay algún problema. Y aquí no hay piloto automático.  Su sentido común está funcionando de acuerdo con los hechos.  

Entonces, ¿me podrían decir qué diablos hacen subiéndose a un automóvil de una o más toneladas, donde el que va manejando se tomó tres o más copas?... ¿Acaso no es lo mismo?       

Es exactamente lo mismo y para confirmarlo están los hechos:  accidentes, muertes, lisiados, atropellamientos, colisiones, heridos, pérdidas económicas, etc.   A diario y en todo el mundo. ¿Les hacen caso a los hechos?   ¿Creen que nunca le va a suceder a su familia? Lo mismo pensaban las personas que ya tuvieron accidentes. ¿Dónde se fue el sentido común?  Como no es raro y sí es común, si la familia hace un poquito de memoria recordará que ya tiene conocimiento de algún conocido, cercano o lejano que, tomado, saliendo de una fiesta se estrelló, le pegó a alguien o alguien se mató, o él se mató.  Pero irónica y cínicamente “siempre es culpa de alguna otra persona”.  Este tipo de muertes es prevenible.  Lo peor del caso es que la regla de prevención es muy simple, “el que maneja no debe tomar alcohol ni drogarse”.  ¡Qué terrible es que, a pesar de los conocimientos, los hechos y muchas veces, de la propia experiencia, aún sigan sin tomar acción!            Dr. Francisco A. Cantú

Programa de Cero Tolerancia - Alcohol y Drogas

Mi Compromiso con el program de cero tolerancia hacia el alcohol y las drogas

Mis razones no son moralizantes, exageradas, ni religiosas, simplemente tienen que ver con mi salud emocional y física. No estoy en contra de que beban alcohol, lo que no tengo que tolerar es a ese pequeño grupo de personas que afectan a terceros. La cero tolerancia en ningún momento emplea conductas agresivas ni debe caer en el juego de las discusiones o el pleito. Tampoco trataré de convencerlos de que entiendan, es su problema, no el mío. 

La cero tolerancia empieza por mi persona, por lo tanto: 

- No tengo por qué tolerar a personas que alteran su forma de pensar, sentir y actuar con el uso de alcohol y drogas, afectando a mi persona. 

- No tengo por qué disculparlas o dar explicaciones de sus actos, que pueden ser desde irritantes hasta el punto de poner en peligro la integridad física o la vida de las personas que los rodean. 

- No tengo por qué estar escuchando sus excusas o racionalizaciones para justificar sus conductas. 

- No tengo por qué creerles cuando los hechos me demuestran que son deshonestos. 

- No tengo por qué poner en riesgo mi persona o que me conviertan en cómplice de sus conductas inadecuadas. 

- No tengo por qué permanecer en situaciones donde se pongan agresivos, tanto verbal como físicamente. 

- No tengo por qué cuidar o cuidarme de ellos cuando se intoxican. Por lo tanto, ya no pienso seguir con la tolerancia que la mayoría de las personas exhibe con ellos. 

- No tengo por qué en ningún momento argüir, demandar, exigir o pelear con las personas intoxicadas; sé que no entienden y me pongo en situaciones donde me pueden agredir o lastimar.

- No tengo por qué ser cómplice de sus conductas enfermas que afectan a terceros.

NO TENGO POR QUÉ TOLERAR:

1- Que abusen del alcohol en mi casa.   La realidad es que toda persona que se le pasan las copas se torna desagradable, ya sea que se quede dormida, que le dé por platicar tonterías, profesar su amor a las personas, creyéndose simpática, molestando, irritando, agrediendo, etc. En fin, no importa cuál sea su conducta, siempre va a ser desagradable. Es un mal ejemplo para mis hijos y no tengo por qué exponer mi persona o a mi familia a este tipo de eventos. Debo entender que físicamente (mentalmente / cerebralmente) están mal.    La forma en que lo voy a manejar es pidiéndole a uno de sus familiares o amistades que la lleven a su casa, explicándoles que ya están afectadas sus funciones cerebrales, en otras palabras, que físicamente está enferma. La intoxicación por sustancias se debe manejar de la misma manera que cuando existe una intoxicación alimenticia, se debe ir a casa o al hospital.     Solamente los familiares o, en su caso, las amistades cercanas, tienen la responsabilidad de cuidarlo fuera de un contexto social. Si está solo, les hablaré a los familiares o a alguna amistad y le pediré un taxi. No tiene por qué quedarse en casa a que se le pase la intoxicación. Si se trata de un menor de edad (puede ser un conocido de mis hijos), les hablaré a los padres, solamente les diré que está mal físicamente y que tienen que recogerlo. Si llegan a preguntar qué le sucede, les diré que no sé, porque no tengo conocimientos médicos, pero es claro que está mal y se deben hacer cargo de él. Nunca me ofreceré a llevarlo yo. Me debe quedar claro que yo no debo sentir vergüenza ni culpa por llevar a cabo estas acciones, porque estoy haciendo lo correcto. Lo incorrecto es tolerarlo, porque me vuelvo cómplice al aceptar su malestar físico. Puedo solucionar esto aclarándolo desde que llegan a la casa que, si a alguien se le pasan las copas, llevaré a cabo las medidas previamente mencionadas. Bajo aviso, no hay razón de sentir vergüenza o culpa.

2 - Que usen drogas en mi casa.        Son ilegales y me convierten en su cómplice. No debo poner en peligro legal a mi persona o mi familia. Debo actuar de la misma manera que cuando se trata de alcohol. En este caso, también voy a establecer el límite de que no pueden regresar a mi casa.

3 - Que en una reunión, fiesta o celebración se intoxiquen y tenga que estar tolerando su conducta inadecuada, por lo tanto, me retiraré.

4 - Que el conductor esté intoxicado (tres o más copas o uso de drogas). Pediré que otra persona maneje o tomaré un taxi.

5 - Que en lugares públicos la persona o personas de a lado estén intoxicadas. Dejaré el lugar y buscaré sitios donde no se presenten este tipo de situaciones.

6 - Que mis hijos se reúnan con compañeros que se sabe que tienen problemas con el alcohol o drogas. Es ponerlos en riesgo de accidentes o problemas legales.

7- Que mis hijos vayan a casas donde los adultos permiten a sus hijos menores tomar alcohol.

8 - Que mis hijos menores de edad vayan a fiestas donde les den alcohol.

9 - Que mis hijos acudan a casas donde los adultos se intoxiquen.

10 - Que mis hijos estén de novios con personas conocidas por abusar del alcohol o de las drogas.

11- Que me pongan en una situación donde tenga que cuidar a personas intoxicadas, ya sean familiares, amistades o hijos de otras familias y mucho menos a desconocidos.

12 - El juego de creer en todas las creencias falsas que hay alrededor del uso de sustancias.

PROGRAMA DE CERO TOLERANCIA      Clínica Cantú